lES COMPARTO ARTICULO DE JUAN JOSE GARCIA POSADA PUBLICADO EN EL CCOMOLBIANO
Si no fuera por la radio
Por Juan José García Posada - juanjogarpos@gmail.com
El invento que le faltó al genio de Leonardo Da Vinci fue la radio. En su tiempo es obvio que hubiera ondas hertzianas dando vueltas por el espacio, hasta que aparecieron individuos excepcionales como Tesla y otros gomosos de la experimentación a los que se les ocurriera transportar la voz humana y las notas musicales y hacer que naciera ese prodigio, esa maravilla, esa compañía, esa fuente inagotable de conocimiento que es la radiodifusión y cuya fiesta mundial se celebró el viernes pasado, 13 de febrero, más bien de modo discreto, porque los seres humanos apenas alcanzamos a valorar con algo de arrogancia una de las conquistas máximas del homo sapiens desde su llegada al planeta.
Esta referencia al Día de la Radio es extemporánea, pero no podía dejar que se congelara en el disco duro del computador. La radio merece todas las expresiones de sorpresa, admiración y agradecimiento. Se siente uno como extraño cuando deja transcurrir menos de una hora sin escuchar la voz que llega por la señal del celular desde alguna de las miles de estaciones emisoras que están encendidas en el mundo. En algún cajón de recuerdos yace el receptor multibandas transoceánico, ya en desuso porque la internet facilita conexiones instantáneas y sin interferencias mediante numerosas aplicaciones casi increíbles. En otra caja de piezas museales duerme una colección de radiotransistores de onda corta de hasta cincuenta años, que hicieron agradables las noches de vigilia y disiparon el silencio habitual de la ciudad que dormía.
Un locutor de acento peruano hablaba de brujas y espantos, de anécdotas graciosas, desde la media noche hasta el amanecer en la emisora local. La NHK Radio Japón emitía su programación en español, igual que en la Voz de Alemania hablaba hace años desde Colonia el recordado condiscípulo Alberto Munker, así como cruzaban el espectro sonoro Radio Moscú, Radio China Internacional o Radio Canadá, o Radio Vaticano con sus mensajes pontificios. Desde Radio Nacional de España sigue demostrándose día tras día, mañana tras mañana, por qué ha sido a lo largo de los decenios mi emisora predilecta: Afabilidad, buen humor, ilustración, variedad, pluralidad periodística, pues hasta emite los debates parlamentarios contra el Presidente. La Voz de los Estados Unidos y Radio Habana Cuba siguen en el aire nocturno lo mismo que Radio Mitre en Argentina, o más allá habla una voz femenina en el Círculo Polar Antártico, mientras desde la cabina de locución de una radio iraní alguien anuncia una canción persa preciosa de Kaliveh Music Band.
Me encontré este poema de Bertolt Brecht dedicado a la radio, a su radio:
Tú, cajita, sujeta a mí mientras escapabas
Para que tus válvulas no se rompieran,
Llevada de casa en casa, al barco, de la vela al tren,
Para que mis enemigos pudieran seguir hablándome,
Cerca de mi cama, a mi dolor
Lo último de la noche, lo primero de la mañana,
De sus victorias y de mis preocupaciones,
Prométeme no quedarte en silencio de repente.
































